Madura rubia del chat maduras de armas tomar

Nunca creí que una madura la pudiera poner tan dura. Como en las pelis porno, como maduras spalumi, pero esta vez me tocó a mí. Sí, es un trabajo duro, pero alguien lo tiene que hacer.
Un día por casualidad estuve tonteando con internet, eso que no tienes ni idea de lo qué hacer y empiezas a navegar. No es necesario ni coger el barco, navegar por las aguas dulces y tranquilas de la pantallita. Hasta que apareció ella. Melisa.
Melisa era el nick que tenía en el chat maduras que entré, y Melisa es el nombre de la madura rubia que al final la hice mía en su propia casa.
Estuvimos hablando durante rato, bueno hablando, escribiendo, porque ahora a cualquier cosa se le dice hablar.
Si las tecnologías han servido para algo, es para follar.

Chat casadas con madura spalumi tetona y golosa

Sí, suena fuerte, pero es así. Ni para abrir puertas con rayos láser de la nanotecnología ni para localizar a mi mujer (que no tengo) con el geolocalizador de su móvil, la TECNOLOGÍA sirve para meterla en caliente.
Y lo digo yo, que no es por vacilar pero no suelo tener problemas de embestidas, ni «endesnudas», porque con el género femenino me he desenvuelto bien, mis amigos. Sí, mis amigos que se comen menos roscos que por Navidad, con Internet han tenido la posibilidad de chupar alguna teta que otra.
Y claro, si mis colegas follanmenosqueunamonja han probado y mojado, mis amigas tetonas, que ya de por sí eran guarrillas, ahora no hay que las siga. De guarras a guarrazas, van de polla en polla, como la abeja Maya, pero en vez de flores con capullos.
Todo un desfase. Pero vayamos a lo que interesa. Melisa y sus tetazas.
Melisa es rubia, despampanante toda una maduraza de la Moraleja, pero que al parecer estaba con una sequía de la buena. Así que después de un rato que si esto que si lo otro, al final nos dimos los números de teléfono y la llamé.
Su voz melosa y sensual, con rugosidad y dirección, me ponía cachondo solo escucharla.
Me dijo que ahí no estaba por tonterías, en el chat maduras me refiero, me dijo que buscaba un semental con el que quedar, no con cualquier claro, pero una vez elegido, quería que la pusiera en su sitio. Que la jodiera como era debido.

Nunca creía que del chat casadas saliera Melisa

Yo ni me lo creía, pero tuve que ir andando a medida que la conocía. Le dije que me enviara alguna foto. Así que alguna instantánea primeriza, de ropa negra que la cubría, recibí.
Enseguida pude observar que esa mujer pedía más guerra que un chino mosqueado, uf, qué tiarrona, mi polla se engordaba por momentos. Tanto como sus piernazas que pude observar en sus fotos. Y posteriormente, su culo. Un culazo que se la empinaría a un anciano. Todo un espectáculo.
Y me invitó a su apartamento, a su casa en la Moraleja. Grande y espaciosa como ella misma, con su ducha grande, su plato de baño inmenso. Donde pude saborearla y beneficiármela sin tapujos. Metérsela hasta el fondo, es algo inexplicable, algo inefable. Con palabras no se puede contar.
Así que como dice el sabio, una imagen vale más que mil palabras.


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