Perversiones de madre caliente

por | julio 22, 2020

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Mamá caliente no podía creer lo que le había pasado esa tarde. Mientras se ducha, mientras se masajeaba para quitarse el sudor de todo el día, su hijo la había visto enjabonarse. Lo había pillado in fraganti, mirándola y espiándola.
Ella, volvía de haber estado como es habitual, como un hombre que había quedado por el chat sumisas como viene haciendo últimamente. Y se estaba limpiando todo el semen que le había esparcido por todo el cuerpo.
La putimamá no deja de sorprenderse a ella misma cuando le ocurren estas cosas. Porque no contenta con haber recibido la polla XXL de ese amante extraño, uno más en colección, que mientras se ducha, se calienta.
Ha podido observar de reojo, como la observaba por el quicio de la puerta. No tiene pestillo y la cierra, pero desde fuera se puede abrir. Su hijo curioso, la ha abierto y observa el culazo de la madre a través de las mamparas semitransparentes.
A simple vista podría decirte que la madre caliente no se ha dado cuenta, pero como todas las madres, ellas van y vienen antes que sus propios hijos. Que han salido por sus negros coños. Ella hace un ruido fuerte para espantarlo. Y el hijo huye y cierra la puerta como si nada.
Pero es demasiado tarde. Su madre está caliente solo de pensarlo.

Madre caliente perversiones en la ducha

Sus grandes tetas cuelgan como lo puede hacer cualquier fruta del árbol, son grandes y pesadas, y ella se ha calentado nuevamente por pensar en su curioso hijo.
-¿Cómo tendrá la polla ahora, se le habrá puesto dura de espiarme?

Pensaba ella mientras salía de la ducha. Pero continúa caliente, su coño peludo empieza a mojarse y mucho, y el chico ronda por la casa. Y lo oye. Así que pasa algo que tenía que pasar, ella deja abierta un poco la puerta, mientras se da crema con la idea, maléfica idea, de que vuelta a ser espiada por su primogénito.
Y nuevamente, él acude al encuentro.

-Vaya tetas que gasta mamá, quien pudiera…- pensaba el chico mientras espiaba

Y la putimamá se frota sabiendo que es mirada desde la puerta con sigilo. Su raja ya no está húmeda, está pringada. Sus jugos vaginales comienzan a apoderarse de su entrepierna. Por no hablar de su olor de hembra. Hace una hora estaba siendo jodida en ese hotel por ese amante de turno que tiene, y que la empotra como quiere. Y ahora pide más.

Putimamá pidiendo mucho más que una polla

Y madre puta no puede otra cosa que esta vez abrir la puerta y pillarlo in fraganti. Porque la realidad es, que tenía ganas de verlo cara a cara.
– Qué haces hijo descarado? …espiando a mamá en la ducha y ahora aquí, con la crema..-le increpa sin más
-Es que..- el chico acierta a decir nada, mirando para abajo.

Y su mirada no podía otra cosa que acertar el coño peludo y negro. Inmenso, lo cual provoca una inmediata erección del veinte, en su desarrollada polla.

– A ver déjame..-le dice la madre

Mientras toma la iniciativa de una manera abusiva, metiéndole la mano por debajo del pantalón y calzoncillo.

-Vaya, te alegras de verme desnuda…

Desnuda completamente, frente a él, con esas tetazas colgando y esa raja imperiosa pidiendo a gritos que la follen: ¡cómo no iba a estar empalmado el pobre hijo!

Putimamá no tiene otra idea que masajear la polla que hace unos años salió por su vagina. Solo quiere ponerle el coño en su cara. Solo quiere que le ponga la polla en su cara. Solo quiere insinuarse en realidad, cuando le regaña toda desnuda ante él. Solo quiere ducharse con él en pelotas. Y enseñarse lo que es su madre.
En realidad es una madre muy cachonda, que desde su divorcio, va quedando con tíos, hombres con pollas grandes que es su perdición, pero al final del todo, se queda vacía la muy puta. Porque es su vicio el quel le lleva a quedar con pollones. Pero cuando esos vulgares sementales han descargado en su pozo de lujuria, en su cara de glotona infinita y han pringado todas sus nalgas, entonces ella, se siente de nuevo vacía. De nuevo un despojo, y es cuando quiere volver al origen.

Una lujuria de putimamá descontrolada

La lujuria y el vicio la pierden a esta madre puta, que solo la colmará su hijo. Por eso solo piensa en enseñarle a montarla, a ponerla a cuatro patas y que pueda empotrarla, le enseña a que mire sus tetas fijamente, y vea como le cuelgan. Enseña a su hijo a que cabalgue a su madre, y a que se la meta hasta el fondo. A que descargue en ella sin escrúpulos, que derrame toda su caliente leche en su pringoso chocho maternal. Le muestra cómo se hace una paja de verdad, para que salga toda la leche. En eso tiene experiencia. Toda una madre lactante. Porque al fin y al cabo, madre no hay más que una.
Y al final de todo, tendrá que recurrir como muchas veces hace, a llamar a una linea erótica de un buen macho pollón y contarle todo eso. Porque de momento, es una madre puta en silencio, con sus perversiones ocultas, para volver a amamantar al hijo mientras le pajea en sus rodillas. Y es por teléfono erótico incesto que se vuelve a correr en su habitación por las noches. Y por la mañana, vuelve a ser la madre y mamá modelo de siempre.
Dedicado a todas esas putimamás en silencio.
Por Sonia Manga

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