Vestida de negro, nuevamente para él

por | junio 20, 2020

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Pero eso no fue todo, ese día hablé con ese macho al telefono erotico cornudos para que me calentara, y vaya si lo hizo. Y tuve que repetir. Así que lo he cogido por costumbre. Cuando quedo con mi macho, antes de ir, y antes de dejar al inoperante de mi marido viendo la tele y callado, hablo con él. Le llamo, sin más.

«Hombre dotado con buena polla, para hombres, mujeres y parejas», leo en su anuncio de linea erotica cornudos, y qué más da si no soy nada de eso. Soy una zorra de cornudo, pero supongo que algo tendrá ese macho pollón para mi. Así que llamo, pulso y tecleo temblando su teléfono y contacto con él, directamente.
A veces lo hago desde la cama antes de vestirme de negro, otras veces desde el sofá, ya con mi chocho preparado para escucharle, para no tener que bajarme las bragas en medio de la conversación. El primer día así lo hice, precavida e indecisa, pero ahora ya lo conozco, voy al grano. Y mi conejo pide la guerra sucia que ofrece. Suciedad vaginal solo oírlo. Apesto a zorra de campo en celo.
Me huelo yo misma y eso que me he lavado y lo hago cada mañana, en el bidet o en la ducha, le doy la higiene que merece. Pero es calentarme, saber que hablo con un pollón, y mi sexo no me respeta. Actúa por si solo, emanando todos los flujos que tiene dentro y que no usa. Si tuviera un marido en condiciones, estaría entrenada y usada. Pero no es así. Todo lo zorra que soy, lo llevo dentro y apesto cada vez que me encelo de verdad. Y lo noto.

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Mi marido y esposo, el pobre que va a hacer con estos sementales: mi amante que me llama cuando quiere, y este nuevo amigo teléfonico con el que me hago pajas por teléfono como nunca. Mi inutil marido no puede ni debe competir. Lo mejor es que se calle y que aguente. Para empezar su inútil polla no es ni la mitad que la de ellos. Una esposa hotwife como yo pide mucho más de lo que es él, y solo hombres de verdad, apagan el fuego que llevo entre las piernas.

Un bosque negro adorna mi raja de mujer madura insaciable, y la voz de Toni, y sobre todo, y sus maneras, lo humedecen a más no poder. Sentada en el sofá desde aquí arriba tengo la perspectiva de mi coño negro y rojo por dentro, caliente al máximo.

-Hola, Toni, te acuerdas de mi…

Le pregunto indecisa por saber si me reconoce por la voz, aun sin decirle mi nombre. A mi marido nunca le hablaría así, sé cuando tengo que hablar a un hombre de esa manera. A él sí, son tíos que tratan a una mujer como se merece, y ponerme a su decisión, bajo su orden, es mi deber de mujer.

-Sí claro, mujer de cornudo en busca de polla dura y grande, no? – me dice
-Eso mismo, tenía ganas de hablar contigo. Hoy he quedado con él, con mi amante, y mi esposo, mirado está viendo la tele…

Mi raja se humedece, sé que él se estará endureciendo, o eso supongo, los machos se ponen duros y ereccionan ante putas que no obedecen a sus maridos, que los ningunean. Y con ellos dominantes, son perras obedientes.

-¿Te preparas para él o para mí, zorra? Porque te noto caliente hoy otra vez, ¿cuando rato vas a hablar conmigo?
-Los minutos que quieras, pago yo, y estoy para ti -le digo sin más.

Nunca haría esto por el picha corta de mi esposo, por uno de los morbocornudos más, pero por un pollón, esto y más. Noto como el flujo, brota de mi coño y acaricia y chorrea mis muslos. Soy una perra de dominantes, qué le voy a hacer. Estoy vestida de negro para él, hemos quedado en hora y media, pero estoy con este extraño, ya no tanto en el telefono erotico cornudos y calentísima, porque no tengo remedio. Y lo sé.

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